El autor nos dice como era Siddharta para los demás, lo que pensaba el pueblo de él, utilizando muchos adjetivos para describirlo como un hombre alegre y querido desde el criterio de la gente, un hombre muy sabio.
Pero al parecer él no era tan feliz, o no se conformaba con lo que sabia. Era un hombre que le intrigaban muchas cosas, un hombre con sed de conocimiento que no le era suficiente lo que los demas pensaban de él.
Siddharta queria ser un samana, su padre se nego, y él obedecio hasta que accedio a su petición.
Nos da una lección de luchar por lo que se desea pero de manera correcta, sin rebeldias.
jueves, 4 de septiembre de 2008
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